Para
mantener a los ladrones alejados de un hogar, un método de probada
eficacia consiste en darle a la vivienda un baño interno con
vinagre, en ciertos lugares claves, a saber: la parte de adentro de
puertas y ventanas: los zócalos de la pared que da al exterior y
todas las que dan a la calle y jardín trasero (cuando se trate de
casas suburbanas)
Si
bien es cierto que el olor del vinagre puede resultar desagradable
durante los primeros días de la operación, los benéficos
resultados del sortilegio asegurarán que, en lo que a este caso se
refiere el remedio sea mejor que la enfermedad.
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