A
veces, pasamos temporadas en las que tenemos la sensación de que
todo nos sale mal, apoderándose de nosotros la certeza de que
estamos ojeados.
Para
romper lo dicho, compraremos un limón macho ( la punta del limón es bien marcada) bien grande. En él, insertaremos tantos
alfileres de cabeza morada como años tenemos, procurando que su
distribución sea uniforme.
Una
vez hecho, pondremos un lecho de sal en un platito descartable
y encima depositaremos el limón rociado con unas gotas de vinagre.
Pondremos el plato en un lugar discreto de la casa.
Renovaremos
toda la operación cada 9 días, cuidando mucho de tirar todo bien
envuelto, plato incluido, en un lugar alejado de cualquier vivienda.
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